La botella helada

Un viejo, sencillo y efectivo artilugio puede ayudarte muchísimo a la hora de descansar tus pies y dejarlos impecables para tus próximos entrenamientos. ¿Cuál? La botellita helada. Llená un envase plástico con agua y ponelo a congelar. Una vez que esté lista, colocala debajo de tus pies descalzos, moviéndolos hacia atrás y adelante, haciendo presión especialmente en el arco del pie. Allí se aloja la Fascia Plantar, que es una banda de tejido muy parecida a un tendón. Con los entrenamientos esa zona suele inflamarse, lo que con la acumulación de kilómetros produce dolor.
Los masajes que vos mismo te des con la botellita helada van a hacer que tus pies queden como nuevos, y lo bueno es que podés hacerlo mientras miras la tele, lees o chequeas tus emails. No te llevará más de 10 o 15 minutos por sesión. Tomalo como hábito, cuantos días a la semana puedas, y vas a notar los resultados.
Nota: si cubrís tus pies con medias, vas a evitar que el frío extremo lastime tu piel, y de esta manera harás más cómodamente tus masajes.




 


Ejercicio físico y presión arterial en niños


Un grupo de expertos comprobó hace pocos años los beneficios que podían obtenerse a partir de un programa de ejercicios físicos regulares en los niños y adolescentes. Estas observaciones se publicaron en la prestigiosa revista Medicine & Science in Sports & Exercise en 2003 y fueron corroboradas por otros autores en años siguientes.
Los investigadores pudieron comprobar que la realización de un programa de actividad física de por lo menos 8 semanas reduce la presión arterial diastólica (o “mínima”) y la sistólica (o “máxima”), en niños entre los 11 y 12 años de edad. En el estudio se analizaron las respuestas de casi 6.000 niños y niñas residentes en la zona de Pensacola (Florida, EE.UU.). La actividad física fue registrada con un dispositivo conocido con el nombre de Actigraph, que registra los movimientos en sentido vertical efectuado por los niños, incluyendo todas sus actividades físicas, así como las prácticas consideradas como de intensidad moderada o vigorosa (ciclismo, natación), a lo largo de 7 días.
La presión sistólica se redujo en 2,4 mmHg y la diastólica en 1 mmHg, cuando los participantes llevaban a cabo por lo menos 60 minutos de actividad física moderada o intensa. De este modo, los especialistas constataron que cuanto mayor era la actividad física realizada, más bajos eran los valores de presión arterial sistólica. Cuando se comparó lo que sucedía con la actividad física en general con la de tipo moderado o vigoroso, se comprobó que lo más importante en términos de reducción de las cifras de presión arterial era la cantidad de actividad, que supera en eficacia hipotensora a la intensidad de las prácticas efectuadas.
Reflexiones sobre actividad física
Tradicionalmente la hipertensión arterial se consideraba un problema de los adultos, particularmente los adultos mayores. Lamentablemente cada día se diagnostican porcentajes mayores de hipertensión arterial entre sujetos jóvenes, adolescentes e incluso niños. Diversos factores relacionados con el estilo de vida podrían ser los responsables de esos cambios, pero también puede colaborar la mayor conciencia de los pediatras sobre la importancia de este problema.
Por otro lado, para nuestros abuelos hablar de actividad física en niños de 11 o 12 años parecía una obviedad, ya que en esa edad la bicicleta, el fútbol, la danza, la gimnasia y el patín, por ejemplo, eran actividades comunes y cotidianas. Actualmente, en especial por la influencia de la televisión y la computación, el sedentarismo ha ganado un lamentable espacio protagónico entre niños y adolescentes. En las campañas de lucha contra el sedentarismo llevadas a cabo por entidades médicas de todo el mundo, los niños son hoy uno de los objetivos más importantes.
Es importante tener en cuenta los hallazgos de los mencionados estudios científicos, que demuestran que no es necesario realizar entrenamiento deportivo particularmente intenso, sino simplemente dedicar al ejercicio físico recreativo unas dos horas por día. El retorno a prácticas de actividades físicas cotidianas no sólo es una necesidad para la salud mental y el adecuado desarrollo psicomotor, sino que puede ayudar a controlar y prevenir graves enfermedades desde la niñez.

Editora Médica Digital, septiembre de 2008

JANO.es

La Cafeina y el Deporte

Los argentinos son frecuentes consumidores de infusiones, como el mate y el café. Pero, ¿qué pasa a la hora de practicar deportes?. 

Aquí, algunas recomendaciones a tener en cuenta, y una receta para preparar una bebida isotónica casera, para hidratarte mejor.
Como todos sabemos, para estar bien hidratados se recomienda ingerir como mínimo 2 litros de agua por día y de 3 a 4 litros en condiciones de altas temperaturas y/o gran actividad física. Y aquí aparece el primer punto a tener en cuanta: cuando hablamos de agua estamos hablando de ingerir agua, no a manera de infusiones. Mucha gente confunde este punto e incluye dentro de estos 2 litros diarios el agua que toman entre mate, té, café y demás.
Cual es el problema? todas las infusiones tienen un efecto diurético sobre el organismo, es decir que nos hacen perder líquidos a través de la orina. Es por eso que no nos hidratan y no solo eso, sino que además nos hacen perder mayor cantidad de sales minerales (Sodio, Potasio, Magnesio, etc). Por lo tanto, siempre se debe tomar la cantidad de agua recomendada, y beber infusiones en forma moderada.

¿Qué otras bebidas nos hidratan al igual que el agua?:
Las bebidas hipotónicas y las isotónicas, sí son recomendadas para tomar en reemplazo de agua, e incluso son necesarias para los deportistas, sobretodo en épocas de mucho calor.
Las bebidas isotónicas son las que contienen entre 60 y 70gr de hidratos de carbono (HdeC) por litro, y ciertos electrolitos como sodio, potasio y cloro; como por ej: Gatorade, Powerade, Lemon Lite, Pulver Power Drink, GU 2O Sport Drink, Hidratón, etc.
Las bebidas hipotónicas contienen menos de 60gr de HdeC/L y valores menores de electrolitos. Por otro lado, existen las bebidas hipertónicas, las cuales contienen concentraciones mayores de HdeC (entre 100 y 150gr/L), por lo tanto no nos hidratan, por ejemplo: gaseosas, jugo de naranja exprimido sin diluir, bebidas energizantes, etc.
¿Cómo hacer una bebida isotónica casera?:
Mezclando un vaso (200cm3) de jugo exprimido de naranja, pomelo y limón (cuanto más variedad de cítricos, más completo) + 2 cucharaditas (tipo té) de azúcar (para darle sabor más dulce) + un vaso y medio de agua. De esta manera nos queda una concentración de HdeC al 6% y la fruta nos aporta sodio y potasio, electrolitos imprescindibles para prevenir la aparición de calambres musculares.
Es comunmente ver a deportistas de fondo, como por ejemplo triatletas o maratonistas, que presentan calambres musculares durante una competencia aunque consuman grandes cantidades de bebidas con electrolitos (ej: Gatorade) durante la misma. Lo importante, es no solo tomar estos líquidos en la carrera, sino también durante los entrenamientos, para llegar al día de la competencia con los niveles de electrolitos en sangre lo mejor posible. No sirve de nada cuidarnos solo el día de la competencia porque ya es tarde.

Silvana Calcagno